carlos's profileYO, YO MISMO Y WILSON . ...PhotosBlogLists Tools Help

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    September 06

    me voy

    Adios.
    January 08

    Extracto de "Purgatorio"

    (...)

    La Luna llena en el cielo. Envuelta en un aura brillante, producida por la ligera neblina que envuelve la ciudad.

    Dicen que la Luna se ve igual desde cualquier parte del mundo que la mires. Lo cierto es que parece diferente. Aún siguiendo en el mismo sitio que hace dos años.

    Desde que empezó todo nada es lo mismo, ni el Sol, ni la Luna. Todo parece más brillante, cómo si hubieran quitado un velo que lo cubría todo restando luz y color.

     

    Eso hace pensar que no es el mundo el que ha cambiado, sino los ojos que lo miran.

    A este lado del espejo todo parece haberse vuelto loco.

     

    Hace meses que me pregunto, a veces, al mirarme en algún espejo, ¿cómo será todo al otro lado?, ¿qué habrá más allá?,  ¿a dónde va mi reflejo cuando dejo de mirarlo en el espejo? ¿se irá a hacer las mismas cosas que yo? ¿será en su lado del espejo todo como en éste? O ¿será mejor? ¿tal vez peor?

    Lo dudo. Peor no. Como mucho igual.

     

    Me pregunto si mi reflejo también se preguntará cómo es la vida de este lado del espejo.

    Me pregunto si no seré yo el reflejo.

    Me gustaría meter la cabeza en el espejo y asomar al otro lado, ver qué hay ahí detrás. Claro que eso implicaría que mi reflejo haría lo mismo y su cabeza asomaría por este lado del reflejo.

    Sería algo digno de verse, a ambos lados del espejo. A este lado, un cuerpo, el mío, con el cuello clavado en el espejo y a la vez a través del mismo punto en que  mi cuello entra en el espejo, saldría mi cabeza, la de mi reflejo en realidad...

    Ahora entiendo la frase aquella de “Max Payne 2” “Los espejos son más divertidos que la televisión”. Ni siquiera recuerdo que fue lo último que vi en la tele...

     

    Carlos cierra el cuaderno, apaga la vela y se duerme.


    (...)





     

    January 06

    Eterno camino

    ETERNO CAMINO

     

     

     

    Hay un inmenso desierto que nadie ha logrado atravesar jamás.

    En medio del desierto hay una montaña cuya cima nadie ha coronado nunca.

    En la montaña hay tallado, en la pura roca, un camino; sin principio ni final, un círculo perfecto que rodea la ladera de la montaña.

    En ese camino hay un hombre. A veces camina, otras corre. Pero nunca deja de girar en torno a la montaña.

     

    Hay quien dice que está allí para purgar sus pecados, una vuelta por cada uno; y que estará aún mucho tiempo.

     

    Hay quien dice que se exilió a la montaña hace demasiado como para recordarlo. Que el camino lo han ido excavando sus pies de dar tantas vueltas.

     

    Hay quien dice que está ahí para calmar su espíritu, para apaciguar su alma y que cuando esté preparado seguirá su viaje y saldrá del desierto por el extremo opuesto.

     

    A mi me gusta pensar que está en la montaña por nosotros. Que da una vuelta por cada vez que nos equivocamos, que fallamos o nos rendimos; para enseñarnos a seguir, a esforzarnos a no decaer, para mostrarnos con su sacrificio y tesón que no hay camino largo, que todo es posible.

    Me gusta pensar que con cada vuelta que él da alguien aprende a resistir, y espero que aún dé muchas vueltas más.

     

    Pero lo realmente importante es qué significa él y su eterno camino para ti...

    December 21

    CARTA DE DESPEDIDA A "MI VIDA"

    Carta de despedida a “Mi Vida”

     

     

     

    Querida mía, porque fuiste ciertamente mía y de nadie más, te escribo esta carta para que la leas cuando el destino decida que ya hemos sido demasiado felices. Que ha llegado la hora de separarnos.

     

    Quiero agradecerle a la “Vida” el que nos reuniera, el que nos enamorara, el que nos cuidara y nos regalara tanto. No imagino mi vida sin ti, cada momento, cada rato, cada respiración es un recuerdo contigo.

     

    ¿Recuerdas la primera cita? Era la primera para los dos, ¡y qué nerviosos estábamos! Aún sonrío al acordarme de mis meteduras de pata y tu cara desencajada. Recuerdo y se me para el mundo mientras te contemplo en mi mente, lo preciosa que estabas con aquel vestido rojo, con aquellos tacones tan sugerentes, con tu melenita suelta sobre los hombros. Recuerdo que cuando te vi, el corazón me dio un frenazo en el pecho y casi sale de él. ¿Recuerdas que me dijiste qué por qué estaba tan rojo? ¡Y aquello sólo sirvió para ponerme aún más nervioso! No enlazaba dos palabras seguidas bien pronunciadas. Sé que alguna vez te lo he dicho, pero deja que te lo repita, en aquellos momentos, en el restaurante, con tu compañía, contemplándote... me sentía el centro del universo, el hombre más feliz del mundo, me sentía en armonía con Todo.

     

    Aquella noche acabó en desastre cuando traté de besarte precipitándome. Siempre he tenido ese problema, he ido a destiempo en ese tipo de cosas. Menos mal que tú eres un SOL y siempre supiste ver más allá de mis tropiezos, eras paciente y ahora sé que me querías.

    Lo cierto es que nuestro primer beso, el primero por AMOR, fue a la vez un poco desastre e inolvidable. Desastre por los nervios, por el miedo a defraudarte; inolvidable por que el primer beso por amor no se olvida, no en esta vida.

     

     Nunca olvidaré, no podría ni aunque me lobotomizaran, los domingos en que despertaba unos minutos antes que tú. En mi casa. Y me quedaba mirándote, acariciándote la cara, oliendo tu maravilloso pelo, preguntándome siempre lo mismo: ¿qué tenias que me hacía sentir tan feliz, tan vivo, tan completo?

    Me gustaba prepararte el desayuno y llevártelo a la cama. Y tú que sólo querías abrazarme, que nos abrazáramos bajo las sábanas y hacer como si el mundo fuera de ellas no existiera, como si se hubiera detenido el tiempo.  Nos gustaba tanto jugar...

     

    O las noches de peli y sofá, de relax, arrumacos y miradas. Nos gustaba mirarnos, a veces sin decir nada. No lo necesitábamos. Bastaba eso. Mis ojos, los tuyos; el infinito retenido entre ellos. El paraíso compartido.

     

    A pesar de todos los contratiempos luchamos juntos y vencimos. Juntos nada se nos resistía. Incluso las veces que discutíamos, siempre encontrábamos la forma, la manera de remansar las aguas y salir reforzados.

     

    Recuerdo que cuando te besé en el altar pensé que sin duda ese era e iba a ser el día más feliz de mi vida. El día en que “fuiste mía”, en realidad siempre lo fuiste; y yo tuyo.

    Eso me lleva de nuevo a aquel restaurante donde dos chavales llenos de nervios tenían su primera cita, su primera cena. Fue en aquel mismo restaurante donde volví años después con los mismos nervios, quizá más, y te pedí “que me dejaras ser tuyo hasta la muerte”, y dónde tú del susto tiraste la copa. Dónde hemos vuelto en cada aniversario. Pidiendo la misma mesa.

    Viendo juntos como el camarero pasaba a encargado. Viendo el mundo juntos.

     

    Formaba parte de algo, algo especial y diferente. El Mundo no lo entendía. “Dos contra el Mundo”, no se necesita más. Lo que teníamos no era de este planeta, no cabía en él.

    Formaba parte de ti y sentía qué tú eras parte de mí, la parte más importante. Mi pilar, mi apoyo, mi alegría; tus defectos, tus miedos, tus “desperfectos” eran estimulantes, te hacían perfecta, te hacían encajar en los míos. Como si nos hubieran hecho del mismo molde y nos hubieran partido y separado y sólo al juntarnos se apreciara la verdadera magnitud de la figura que juntos formamos.

     

    Entonces el día que más miedo pasé fue también el más feliz de mi vida. Entonces lo supe. Había nacido para eso; toda mi vida, todos mis años, tanto madurar, esperar... todo me había preparado para aquel momento, sólo que no estaba preparado. Nada en este mundo puede prepararte para la sensación de sujetar a tu hijo recién nacido entre los brazos.

    Son tantos sentimientos, tantas sensaciones; todas pugnando por apoderarse de ti...

    Recuerdo que lloré de felicidad y de terror a la vez.

    Era tan pequeño, ¿lo recuerdas? Sí, sé que sí. También fue el día más feliz para ti. Era nuestro hijo, NUESTRO HIJO. Habíamos estado esperando ese momento toda nuestra vida. Es para lo que naces. Para ver ese pequeño ser que es parte de ti y querer protegerlo de todo, y a la vez no quieres apretarlo demasiado no sea que se espachurre, pero claro no puedes descuidarte no se vaya a caer... y a la vez estabas tú tan agotada y yo quería meterme  en las sábanas y abrazarte como si fuera un Domingo más y el Mundo fuera algo externo e insignificante.

     

    De hecho en cuanto te dieron el alta, en casa, nuestra casa, los tres pasamos dos horas en la cama abrazados. Viendo dormir al bebé. Mirándonos. Callados. Sin decir nada. Que se puede decir, cuando no hace falta decir nada. Sólo tus ojos, el bebé y la sensación de estar completo, de tener un propósito en la Vida, Tú y nuestro hijo.

     

     

    Y aún mientras escribo esto recuerdo ese suave aroma a coco... y siento tu dulce tacto en mi piel; tu voz siempre fue el más afinado instrumento, que a mi corazón hacía bailar, unas veces rápido, otras lento. Y en mi hora final recuerdo cuando tu rubia melena se agitaba por el viento y me mirabas con hambre... y yo te comía con la vista.

     


    Y no concibo mi vida sin ti, porque de no tenerte no habría podido existir.

    Allá donde vaya te esperaré.

    TE QUIERO.

     

    21-12-08.      Ladiya

    Se busca.

    “Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito.”

    Texto del anuncio que Sir Ernest Shackleton publicó en varios periódicos británicos, a la busca de voluntarios para participar en su expedición a la Antártida de 1914.

     

    Te enganchas en una loca misión para buscar algo desconocido, algo que no te incumbe, que no te importa. Viajas al fin del mundo, te enfrentas con la ira de Dios. Y al final descubres que si es tu viaje, si te importa. Es el viaje para encontrarte a ti mismo.

     

    Entonces los ves, los pingüinos. Y crees que es todo lo que necesitabas, lo que te completa, la parte que salió del mismo molde que tú, que estaba perdida y ahora aparece y se muestra.

     

    Pero entonces llega el momento de cazarlos y te das cuenta de que no sabes, de que nadie te ha enseñado, y aunque no eres tonto, te falta algo, ese “saber hacer”.

    Y cuando crees que por fin has encontrado la forma, el secreto oculto en ti, te llaman; os vais.

     

    Y una vez más ves alejarse la “Tierra Prometida” y te sientes un poco más frío, más solo, más cansado y te da miedo; te da miedo que la próxima vez ya no tengas ni ganas de bajar del barco...

     

     

     

    ¿Cómo retomar el hilo de toda una vida? ¿Cómo continuar? Cuando en tu corazón, empiezas a entender. Que no hay regreso posible. Frodo

     

     

    Ladiya. 21-12-08.

    December 18

    ...naufrago...

     ...estabas equivocado, lo importante no es pertenecer a algo, lo importante es "SER y ESTAR"   


    December 17

    No me veo.

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    -         ¿Cómo te ves dentro de diez o quince años?

    -         No me veo.

    -         ...

    -         ¿Qué?

    -         No digas eso, ¿cómo puedes pensar así? Alguna idea tendrás para el futuro, no sé, algún deseo, algún sueño. No sé, volver a casarte, trabajar en algo... ¿no querías montar un bar?...

    -         Da igual lo que quiera ahora. No puedo ver mi futuro, porque no hay tal futuro, mi línea acaba pronto, no hay nada más allá del momento actual.

     

     

     

     

     

    Es una tarde de finales de octubre; el lugar es una vieja carretera de montaña flanqueada por árboles cuando el escarpado terreno lo permite, ya que gran parte del camino está enclaustrado entre rocas, pues la carretera fue antaño excavada en la misma montaña.

    Está lloviendo. Pero de vez en cuando se divisa el horizonte. A lo lejos ya no hay nubes y por donde se pone el Sol se ve la claridad de su luz, se ven las nubes brillando, el cielo azul anaranjándose a lo lejos... y mientras, aquí no hay más que agua cayendo.

    El coche sube a la misma velocidad que lo ha hecho siempre. Su conductor se conoce de sobra el camino, son demasiados años ya.

    En una curva la lluvia ha arrastrado grava a la calzada.

    Las ruedas traseras patinan y el coche pierde el rumbo por dos segundos. Los dos segundos en que pasaba otro coche por el carril contrario.

    Pero no colisionan.

     

     

     

     

    El parking de la universidad está casi vacío a esas horas; ya sólo quedan los coches de los que están jugando al fútbol o practicando algún deporte en las demás pistas; desde luego está muy oscuro.

    Alejandro sale del vestuario acompañado de sus colegas, ha sido una buena tarde y han ganado; además él ha podido marcar un golito.

    Cada uno se monta en su coche y tras despedirse se marchan.

    Pero Alejandro se demora porque la zorra de la tía que se tira últimamente le llama; le hecha la bronca por que está en el partido en vez ir de compras con ella. Si no fuera por ese culo hace tiempo que Alejandro la hubiera largado.

    Se apoya en el maletero del coche mirando los coches pasar por la autovía a toda velocidad. Acababa de guardar el macuto en el maletero cuando oyó la llamada, no debía haber contestado, pero lo cierto es que tras el partido le apetecía un buen polvo.

    Está distraído con la llamada, además la oscuridad ayuda.

     

    -         ¿Alejandro?

     

    A su lado hay un hombre alto encapuchado, está oscuro y no lo reconoce.

     

    -         ¿Sí?

     

    Un batazo acaba con las presentaciones.

     

    El coche arranca mientras el móvil chilla en el suelo...

     

    -         ¡Si  no contestas corto contigo!

    -         ...

    -         Te juro que es el final si no dices nada

    -         ...

    -         ¡Alejandro di algo joder!

    -         ...

    -         ¡Hemos terminado!

     

     

    Alejandro despierta; le duele la cabeza y tiene recuerdos confusos de haber soñado que viajaba maniatado en el maletero de un coche. Qué estupidez.

    Empieza a centrarse y descubre que no entiende nada, ¿qué estupidez es esta? Él es Alejandro C., ¿qué coño pasa aquí?

    Grita e insulta.

    Está encapuchado pero debe ser el campo; oye pájaros, nota el aire fresco que le azota y el sol en el cuerpo.

     

    -         Por fin despiertas belladurmiente.

    -         ¿Qué coñ

     

    Un nuevo batazo ataja la pregunta.

     

    -         No sabes las ganas que tenía de hacer eso. Y también esto.

     

    Le retira la capucha y Alejandro es escupido en el sangrante rostro. Está mirando fijamente a su agresor y no se cree lo que ve.

     

    -         ¡Tú!

    -         Seguro que ni siquiera recuerdas mi nombre.

    -         ...

    -         Sin embargo yo no he olvidado el tuyo hijo de puta...

     

    Alejandro dirige su vista a la mano que se le viene encima. No hay aviso, no hay más, sobran las palabras, no está allí para escuchar, aunque lo último que oye en su vida, aparte de sus propios gemidos, le hiela la sangre:

     

    -         La sangre se lava con sangre.

     

     

     

     

     

     

    -         No entiendo la gente que se quita la vida, putos cobardes. Escogen el camino más fácil, ¡alá!, mi vida es una mierda, así que me la quito, ¡joder!, lucha hostias, mejora la vida de mierda que tienes.

    -         No estoy de acuerdo. Creo que ala vez que es el acto más cobarde, es también el más valiente. Elegir la autodestrucción antes que dañar a cualquier otro me parece lo más valiente, o por ejemplo, el tomar la decisión de acabar con tu propia existencia... joder, es la mayor prueba de valor, hay que tenerlos muy bien puestos... o estar realmente jodido. Eso también.

    -         ¡La vida es demasiado valiosa y sólo tenemos una cómo para quitárnosla! Hostias, siempre puede dar un giro inesperado; nunca sabes lo que puede suceder en el segundo siguiente.

    -         A ver Paco...

    -         ¡Qué no hostias! ¡¡Les pegaba dos tortas a los suicidas que les quitaba las ganas de morirse!!

    -         ... tranquilo, te noto un poco tenso tio.

    -         No me jodas tío, todos pasamos malos momentos; lo importante es aprender y salir reforzado; apoyarte en las personas que te quieren y que te pueden ayudar y salir adelante.

    -         Estoy de acuerdo, pero hay quien no tiene apoyos; imagina que a alguien que pasa por una mala racha le quitamos una pareja en la que apoyarse, también sus amigos y por último carece de familia o incluso está en vez de ayudar es más un impedimento añadido para levantar la cabeza.

    -         No me jodas tío, la familia siempre está ahí para apoyarte.

    -         ... No se puede discutir contigo; el que no se consuela es porque no quiere.

    -         ¿Qué coño significa esa mierda de frase que siempre sueltas?

    -         Pues eso, que siempre encuentras, tú y todos, ojo; algo en que aferrarte para seguir pensando que llevas razón, aunque sea un clavo ardiendo o algo absurdo.

    -         Pos no lo entiendo.

    -         Hay muchas cosas que no entiendes y aún más que no vas a entender. Pero no importa, es mejor así, créeme.

    -         ¿Y ahora a qué coño viene eso? Tío cuando te pones tan críptico no hay quién te aguante... Voy por otra cerveza, ¿quieres algo?

    -         No...

     

    Se levanta y va a la barra...

     

    -         ¿Pues sabes qué? Yo soy uno de esos cobardes de los que hablas, o mejor dicho casi fui. Sí, el relato aquel era verídico, hace tiempo que quería decírtelo, pero como eres como eres...

     

    ... vuelve  a la mesa con la cerveza.

     

    -         No te lo he dicho, pero me compré el otro día un recopilatorio de canciones de bandas sonoras de Ennio Morricone que está guapísimo y sólo me costó...

     

     

     

     

    Al día siguiente va a una entrevista de trabajo en Bankinter y al final de la misma ya le confirman que es el perfil que buscaban. Tiene un puesto de trabajo asegurado. No se cree su suerte.

    A los dos meses saliendo una noche de fiesta por fin se besan él y su compañera, una guapa chica de tras de la que va desde que entró a trabajar en la oficina.

    Al año escaso de ese beso están juntos de pie en el altar.

    A los catorce meses es el día más feliz de su vida, sostiene en brazos a su hijo y se cree completo; es el momento que siempre había estado esperando...

     

     

     

     

    La policía lo ha descubierto, no sabe cómo pero en algún momento ha cometido un error. Creía tenerlo todo controlado, todo estudiado, el crimen perfecto. Matar a Alejandro y culpar a Antonio. Pero por alguna razón algo ha salido mal y lo han descubierto. El coche de policía le estaba esperando en casa. Menos mal que lo vio antes de que ellos lo vieran a él. Eso de dejó un pequeño margen para acabar el trabajo... si no es posible el crimen perfecto, tendrá que bastar con dos crímenes imperfectos.

    Ahora que Antonio también ha pagado su deuda puede irse tranquilo. Ya no le importa como acabe todo; si bien, si puede evitar la cárcel...

    Saca el móvil y selecciona el nombre de un amigo.

     

    -         Esta noche vente a la cervecería, tenemos que hablar.

     

     

    Han quedado; al parecer no han localizado todavía a su amigo, porque no le ha dicho nada de que la policía le busque, y él le habría dicho algo así...

     

     

               

     

     

    -         ¿Cómo has podido mentirme?

    -         Es por tu bien, debes entregarte.

    -         ¡Mataron a mi familia!

    -         No digo que no se lo merecieran pero debes rendirte, esconderte es inútil, no puedes huir toda tu vida.

    -         No. Eso es verdad. De hecho tengo intención de dejar de huir esta misma noche...

    -         Eso está muy bien. Les diré que entren... me dijeron que hiciera este gesto si accedías a entregarte.

    -         No he dicho que me entregue. Fuiste un buen amigo...

     

    Saca de la chaqueta una navaja y se abre el cuello.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    December 13

    Los moteros zombis viven con las botas puestas (2º de 2)

    "Los Moteros Zombis Viven Con Las Botas Puestas"
    (continuación)

    Primera parte.


    Por su parte el herido perrillo huye y acaba rendido camino a su casa. Se tumba agotado junto a una fachada. Casualmente la de una amiga de la motera muerta. El destino es un dado caprichoso que juega con nosotros y a veces está trucado.

    El perro herido se duerme y muere. Segundos más tarde la gata de la amiga se acerca curiosa al cadáver del animal. Huele la herida de la mordedura. Apesta a muerte.

    En ese momento el perro vuelve a la vida. Es un zombi. Un perro zombi. Y lo primero que hace es morder al desprevenido gato en una pata.

     

    Hecho esto y como si estuviera satisfecho de su acción se sacude como cuando la sangre corría por sus pequeñas venas y arterias, y se pone en camino siguiendo el rastro de su muerta ama...





    En realidad la visión de ese canijo perro zombi es jocosa, con esos andares cansados y pausados, arrastrando una patita. Acompañando su andar de un quejido continuo y lastimero.

    Ella que siempre fue la más asustadiza de todos los perros canijos, es ahora una orgullosa perra zombi que atemoriza a todo bicho que se cruza en la negra y tormentosa noche...

     

     

    Más tarde en otro lugar...

     

     

    -         Mañana me dejo el tabaco. Decidido. Mañana me lo dejo. Este es el último paquete que me compro. Por mis cojones. Bueno por ellos no... por los de Carlos. Jajajaja.

    -         Aarggh...

    -         ¿Eh? ¿quién...

     

    Entre las sombras de la calle Ángel ve acercarse a una figura conocida, aunque sabe que es imposible...

     

    -         Aargghmm...

    -         ¿Eres tú? Pero no puede ser... estás... estás muerta.

     

    La situación desborda al chico que cuando descubre qué ocurre ya es tarde, ya tiene a la chica sobre él, ya no puede escapar y basta un mordisco en la mano para que comience su maldición, aunque ella no se detiene ahí...

    El paquete de tabaco cae al suelo mientras él grita de horror, de terror, de incredulidad...

    Pero su grito lo apaga un oportuno trueno y luego otro, otro... hasta que ya no grita, ahora gime; gime lastimero y se arrastra. La sigue, sigue el rastro de las botas de la muerte...

     

    Al rato se les une el perrillo y juntos, los tres muertos caminantes: la motera, el perro y el perro-flauta; se encaminan a Murcia siguiendo con su ola de muerte, dolor y vacío.

     

     

    En la casa de la amiga el gato muere. La amiga se derrumba desconsolada. Se encierra en su habitación con el gato. No quiere ver a nadie, hablar con nadie. Primero su mejor amiga, ahora su queridísima gata. No encuentra consuelo en éste horrible mundo.

     

    Entonces algo maravilloso ocurre, la gata gime y se estremece en su regazo.

    Está sentada en la cama, con el cadáver de su mascota sobre las piernas, acariciando su sedoso pelaje.

     

    Nada ocurre. La mira fijamente. Pero nada ocurre. Hubiera jurado que le había oído gemir y que se había estremecido. Pero ya no sabe si son sus ganas de que viva las que le juegan una mala pasada.

     

    Acerca la cara al animal muerto.

     

    La gata revive, levanta la cabeza y la mira con los ojos inyectados en sangre. No es ella. Algo le pasa. Le da miedo. Es horrible. En su rostro sólo ve muerte, dolor, vacío. Se endereza para alejar a la gata de ella. Pero hay otros planes reservados para ella, el dado vuelve a rodar y decide su destino.

     

    La gata le salta a la cara y le muerde y le araña. Ella corre por la habitación con la gata enganchada a la cara. Grita, grita y aúlla de dolor, de miedo.

     

    Por fin tropieza con la ventana y ambas caen al vacío. Se clava en un pincho de la valla de rejas y muere. La gata cae rodando y huye en la noche para repartir su maldición a todo ser viviente que se le cruce y con un relámpago desaparece en la noche calle abajo.

     

     

    Más tarde en otro lugar...

     

     

    Carlos aún recuerda como “darle la mano a su amigo”, en realidad se dan tan sólo los dedos meñiques.

    Feni, han pasado muchos años pero él sigue igual, bueno casi. Ahora lleva tatuado un brazo. Antes le habría llamado la atención y los habría mirado todos con devoción, ahora no, ahora ya no siente devoción ni emoción por anda.

     

    -         Cuanto tiempo Charliano.

    -         Ya ves tío. ¿Qué tal todo?

    -         Bue...

    -         Perdona- Le interrumpe- empiezo a hablar como Jacket. ¿Trabajas?

    -         Sí claro.

    -         Bien eso es bueno. ¿Qué me dices... tienes novia o algo así?

    -         Ya me conoces...

    -         Sólo amigas...

    -         Sólo.

    -         ¿Y Cloe? No la has traído, no me digas que...

    -         Cloe murió el año pasado...

    -         Vaya que pena, lo siento tío. Era una gran perra. ¿Le hicisteis un funeral?

    -         No. La enterré en el valle y ya está...

    -         Bueno, algo es algo, de haber estado yo...- El convicto se queda un segundo pensando y decide cambiar de tema.- Bueno, eso. ¿Qué tal tu hermana?

    -         Bien. Acabó los estudios y está trabajando con la de Ángel.

    -         No me digas. Vaya que bien ¿no?... La hermana de Ángel, cuanto tiempo sin saber de ella...

    -         Uuugh...

     

    Un lamento les interrumpe. Se levantan los del banco del parque donde estaban charlando tras tantos años sin verse y al girarse ven a Ángel acercándose desde las sombras.

     

    -         ¿¡Ángel!?- Carlos se alegra de ver a su antiguo amigo, aunque lo encuentra algo raro... como si estuviera colocado...

     

    Feni se adelanta para darle la mano como es su costumbre y entonces el antiguo amigo se abalanza sobre él y le desgarra el cuello a la altura de la yugular. El pequeño corazón de Manuel suelta entonces litros de sangre en todas direcciones.

    Carlos al verlo no duda y actúa. Salta sobre su amigo zombi y lo separa de su amigo, logra ponerse en una posición ventajosa y empieza a estrellarle la cabeza contra le tronco de un pino hasta que se le parte el cráneo y cae inerte, por fin.

     

    -         Feni, o Dios mío Feni...

     

    Carlos ve impotente como su viejo amigo se muere desangrándose...

     

    -         Aarrgghmmb...- Oye Carlos a su espalda a la vez que siente un escalofrío; sabe que es otro zombi, sabe que es el holocausto que siempre deseó, sabe que...

    -         ¡Esther! ¡No! ¡Tú no!

     

    Esther se acerca a Carlos con su andar pausado, sin prisa, el juicio final no tiene prisa, es implacable, es el final. A su lado Zazú también se acerca enseñando los dientes y gruñendo. Esa pequeña perrita que tanto la había querido en el pasado, ahora lo odiaba...

     

    Carlos echa a correr hacía su casa. Sólo le separa la calzada y tras cruzarla está ya en su portal. A su espalda Esther sigue llamándolo.

     

    -         Aarrgghmmbreee.

     

    Eso le hiela la sangre y le obliga a detenerse en mitad de la carretera y volverse a mirarla. Sin duda le ha oído decir “hambre”.

     

    -         Aarrghmbreee.- Repite ella.

     

    Carlos le mira a los ojos, no es lo que esperaba cuando decía esa misma noche tormentosa que deseaba que le volviera a mirar con hambre. Esos ojos lo miran con hambre, sí, pero con hambre asesina, son unos horribles ojos que...

     

    Un sonido conocido le llama la atención de pronto sacándolo de sus pensamientos...

     

                <<Suena a la moto del Andrés. Imposible>>

     

    Gira la cabeza justo para ver a dos metros la moto de su antiguo amigo, muerto por el mismo atropello de hace cinco años, justo para pensar pero no actúar.

     

                <<Mierda>>

     

    Lo mismo que aquella noche, cuando al doblar la curva pensó pero no actuó.

     

                <<Mierda>>

     

    La moto enviste al joven homicida acabando con su angustia, con su dolor, sumiéndolo en el vacío.

     

    El zombi de Andrés detiene la moto y el zombi de Esther llega con el zombi de Zazú en los brazos.

     

    -         Diiioooozzaaa...- Dice él con una mandíbula caída y un ojo vacío.

    -         Aarrggh...

     

    Se monta y los dos moteros zombis desaparecen en la carretera...

     

     

    ¿Qué fue del Feni?

     

    Obvio, fue un zombi “to majo”.




    FIN

               

    Dedicado a mis amigos moteros.

    13-12-08 Ladiya.

    Los zombis moteros viven con las botas puestas (1º de 2)

     

    "Los Zombis Moteros Viven Con Las Botas Puestas"

     

     

     

     

     

     

    Todo comienza como muchas veces comienzan las cosas: con un descuido. Sí fue por cansancio, por estar leyendo un sms, por estar hablando por el móvil, por cambiar el disco de música... eso ya da igual.

    El caso es que en una fría noche de invierno un joven conduce su coche por una oscura y retorcida carretera de pueblo. Por la misma carretera van dos moteros en su moto.

    Para ser honestos ninguno respetaba el límite de velocidad.

     

    En una curva, una curva ahora adornada con flores, ocurrió el desastre. El coche envistió la moto, los dos moteros salen despedidos y mueren. Ella en el acto, él de camino al hospital. El joven del coche sale indemne. Sólo un moratón en la cara por el golpe contra el volante.

     

    La tragedia ya está servida, eran amigos los tres. El joven se hunde y acaba cumpliendo cuatro años de cárcel por homicidio involuntario.

     

    Eso fue hace cinco años. Hoy el joven sigue destrozado por dentro, por lo que hizo, por lo que no puede deshacer, por que querría morir, pero no tiene ni fuerzas para enfrentarse a la oscuridad que le aguarda, que lleva dentro, que le reconcome, que sabe que le espera al otro lado.

     

                <<No hay perdón para un asesino.>>

     

    Se repite al levantarse, se repite al dormirse.

     

     

    Hoy debemos centrar nuestra atención en el cementerio de la pedanía de donde era la chica motera muerta. Porque tras tanto tiempo el “joven asesino” ha reunido el valor suficiente para acercarse a darle el último adiós, el que no pudo darle en su día.

    No es que crea que así podrá dormir mejor por la noche, pero es algo que debe hacer, quizá para apaciguar un poco su ira interior. Su odio hacia sí mismo.

     

    Es de noche, se está formando tormenta, los truenos ya se oyen y cada vez más cerca.

     

                <<Es como si el cielo supiera lo que hice y hasta él me recriminara>>

     

    -         ¡Tranquilo!- Grita con la mirada en las negras nubes en mitad del cementerio- Seré breve, sólo quiero despedirme y me marcharé.

     

    Pero el cielo parece descargar su ira contra el asesino y responde con un potente trueno y un relámpago cruza el cielo justo sobre él.

     

    Por fin llega a la tumba. Lee el nombre de su amiga y se derrumba sobre la tierra. Las lágrimas brotan con más fuerza que la lluvia que ya cae. Lee la fecha de nacimiento y de muerte. La opresión del pecho amenaza con tragárselo así mismo. Pero no se rinde.

    En una mano sostiene una rosa negra, en la otra una hoja.

     

    Lee en voz alta lo que está escrito mientras los truenos silencian sus palabras.

     

     

    Elevándonos desde el cementerio tardamos unos segundos en llegar hasta la casa de la difunta motera, donde los truenos han asustado a su pequeña mascota; se trata de su perrita que sale de la casa corriendo, aprovechando un descuido de la madre que en ese momento llegaba a casa.

    Nos elevamos de nuevo y vemos que la perrita corre en dirección al cementerio bajo la lluvia, bajo los truenos, iluminada a fogonazos por los relámpagos, como si fuera la iluminación de una discoteca.

     

    Volvemos al cementerio.

     

    -         ... y que vuelvas a mirarme con hambre...- el joven agachado sobre la tumba deposita la hoja que ha leído y mientras repite la frase- ... y que vuelvas a mirarme con hambre- clava la rosa negra en mitad de la hoja. De forma que la hoja queda sujeta al suelo.

     

    Al acercarnos a la hoja y gracias a un oportuno relámpago vemos fugazmente lo que pone:

     

    ...Y saborear tu dulce piel de azúcar moreno,


    beber del cáliz de dioses que es tu sudor,


    morderte los labios y sentir su carnoso abrazo,

     

    encontrar el mágico ron cubano de tu saliva,


    mantenerte despierta una noche tras otra hasta que enloquezcas,


    perderme en tu negro cabello y volverme a encontrar de nuevo en tu preciosa boca,


    principio y fin de mi perdición, de mi paraíso,


    de mi condenación...

     

    ... Y que me vuelvas a mirar con hambre.

     

     

     

     

    La triste figura abandona el cementerio caminando despacio, sin volverse, sin consuelo. Sólo repite entre sollozo y sollozo:

               

                - ... y que me vuelvas a mirar con hambre...

     

    El cielo parece enfurecido con el acto del chico y la tormenta arrecia, incluso parece peor sobre la tumba; sobre la que no para de llover con gran fuerza y violencia. El viento sopla en fuertes ráfagas. Sin embargo la rosa permanece firme sujetando la hoja que se agita como si estuviera loca.

     

    Como si el cielo no pudiera tolerar semejante ofrenda acaba por descargar un rayo que impacta en la tumba prendiéndole fuego a la rosa y la hoja. Ambas se consumen en rojas llamas bajo un cielo cubierto, bajo una lluvia propia del día del juicio.

     

    Apenas se han esparcido las cenizas por los alrededores llega la perrita a la tumba y se tumba, calada hasta los huesos, sobre la tierra convertida en barro.

     

    Es entonces que salen de la tierra dos brazos y agarran a la perra. Ella no se resiste ni se queja. Es su ama, que ha vuelto a la vida para darle un último beso, aquel que no pudo darle.

     

    El problema es que no la besa. Al alzarse la cabeza lo primero que hace es morder a la pobre perra, que, esta vez sí, espoleada por el dolor, se retuerce y logra escabullirse y huye del cementerio.

     

    Entre los fogonazos de los relámpagos vamos viendo como se alza la motera. Como vuelve del otro lado para dar la última despedida que en vida no pudo dar.

     

    Viste su precioso vestido rojo de volantes y tirantes. Ahora ya no está tan precioso, algo mohoso, embarrado, y roto por algunas partes. Pero sirve para recordar el antiguo esplendor, su antigua magia, su glamour.

     

    En general la chica-muerta se conserva bastante bien y a parte de algunas heridas abiertas supurosas y el color a muerta, lo más desagradable es el gusano que se ha instalado en una herida abierta de su pecho, a la altura de su clavícula izquierda. Asoma incluso un poco de hueso grisáceo entre la putrefacta carne.

     

    Al pasar junto a un arbusto la parte baja del vestido se engancha y desgarra. Dejando al descubierto el calzado. Nada menos que sus botas “heavys” preferidas; un detalle de su hermana, que insistió en que no le quitaran las botas con las que había muerto.Comienza entonces su largo camino de muerte y vacío, de botas muertas que recorren de nuevo un camino que a la muerte lleva...

    December 09

    If i only colud mAke a Deal with GOd....

     
    December 08

    Arkham Asylum


     

    “... hay personas que no buscan algo lógico, como por ejemplo el dinero...

    algunas personas sólo quieren ver arder el mundo”

    Alfred.

     

    Hay gente que comparte tiempo y experiencias con otra gente simplemente para pasar el rato; otra gente que lo hace para olvidar sus experiencias y el tiempo que le queda de sufrirlas; otra para vivir de las experiencias y el tiempo de esa otra gente de la que se rodea, para tratar de sentirse parte de esas vidas, de esas experiencias, que a esa persona le faltan.

     

    Pero yo no, yo compartiendo esas experiencias de los demás sólo me siento más hundido en mi realidad y soy más consciente de cuán lejos estoy de ellos; y es que el blanco nunca es tan blanco como cuando lo miras junto al negro y los puedes comparar.

      Hay puentes que una vez cruzados se derrumban. Caminos que una vez tomados y andados se desdibujan y desaparecen. Ya no los encuentras por mucho que los busques. Ya no puedes desandarlos.

    Hay ríos y acantilados que cruzas una vez en tu vida y que por más que mires atrás no puedes volver a cruzar.

     

    Hay caminos que te llevan a lugares donde no quieres estar pero por los que no puedes volver. Por que hay veces que ya no hay marcha atrás.

     

    Y es que el camino te cambia, te seca la piel, te la curte, te cansa... y ya nunca vuelves a ser el mismo y ya no puedes tomar por determinados caminos que han sido vetados, a veces ocultos, a un triste y solitario caminante como tú.

     

     

    4:15 am;  6-12-08

    Ladiya.

     

    “... la locura como tú sabes, es como la gravedad;

    basta con un pequeño empujón”

    Joker.

    December 05

    Una de escalofrios

     
    December 02

    Lo que guarda mi cabeza (Fin)

     
     
    CAPÍTULO TERCERO
     
     

     

    <<Por desgracia hay cien posibles coincidencias con la media huella encontrada. Y eso sólo en España. Ya he pedido que la cotejen con las bases de datos de Francia.

    Por fortuna el traductor de francés es marica y le mola mi “cucú”, así que muestra bastante interés en ayudarme y en pocas horas no sólo hemos traducido el artículo de prensa sino otros, de Alemania incluso uno. Lo cierto es que parece que se trata de un grupo de asesinos en serie que operan desde hace años, a los que nadie a identificado siquiera. Su carrera se rastrea desde Alemania, luego Bélgica, Francia, un caso en Andorra y ahora han llegado a España. Investigando he descubierto un asesinato igual a los míos en el País Vasco.

    Al parecer siguen una ruta o algo parecido. Se van desplazando. Siempre hacia el Sur y el Oeste.

    Lo anoto en mi querida libreta de tapas negras.

     

    Vaya. Curioso. Por un momento, al cerrar el cuaderno me he acordado de mi ex. Fue ella quien me la regaló. Hacía tiempo que no pensaba en ella. Y por un instante siento el impulso de llamarla, para saber de ella, como le va y esas cosas.

     

    Luego vuelvo en mí. Y siento un escalofrío. No me gustan nada las corazonadas, nunca son buenas; y tengo la corazonada de que va a pasar algo, algo malo. Quizá debiera llamarla un día de estos, cuando acabe este caso de mierda, no vaya a ser que le pase algo.

     

    Me pego un buen trago de JB y regreso mi mente al caso. Aunque lo cierto es que ahora mismo poco puedo hacer. Deambular por los alrededores de las dos escenas y poco más. Sigo pendiente de los forenses, espero los cotejos de huellas y los expedientes de Francia, aunque eso tardará mucho me temo. Algo menos tardará el informe del País Vasco, espero.

     

    Decidido. Esta noche saldré de caza. A buscar a los asesinos me refiero, claro, no a la esposa de algún compañero.

     

     

    A las tres de la mañana estoy hasta los huevos de deambular de un puto garito a otro. He recorrido lo menos seis. Y no sé cuanta pasta me he gastado, ni los cubatas que llevo en el cuerpo. Suelo perder la cuenta por el décimo, así que como mínimo llevo once y el que sostengo ahora mismo hace el número doce.

    He visto de todo: travelos prostituyéndose, putas, drogas, un robo con arma blanca... pero paso de esa mierda; todo eso es para polis como el novato. Yo busco a los cazadores gordos, “El gran premio”.

    Esta noche soy el “Cazador de Cazadores”, el carcharodon carcharius. Un tiburón blanco, vamos. Puto alcohol, me hace desbarrar...

     

    Un enorme tipo a mi lado con acento francés se está ligando a una guapa morena y entre el caos de esta discoteca de mierda me empuja un poco.

    Voy bebido, no mucho, pero lo suficiente para que mi estrés estalle.

    Lo encaro y le grito, pero el ni se inmuta, me da la espalda y sigue hablando con su piba como si nada. Sin embargo ella si me ha oído y ha desencajado el rostro.

    Le doy una sacudida en el hombro. Mierda pienso. Tengo ganas de bronca.

    Por fin se gira y al verme desencaja la mirada y sale corriendo.

    Yo tardo dos segundos en reaccionar. Mitad por mi estado de embriaguez, mitad por la sorpresa.

    Pero entonces el detective nato que llevo dentro se pone las pilas y me avisa.

     

    Es él. Me lo dice el calambre en la espalda, me lo dice mi instinto y también me dice que corra o lo perderé.

     

    Acento francés, la zona, huye al verte... debió regresar a la escena del primer crimen y verme por allí aquella lluviosa noche.

    Pero algo no encaja. Mis muertos siempre son varones.

     

    Da igual pienso. Es la mejor pista que tienes. Y luego seguramente no sea más que un camello o algo así. Pero al menos podré patearle bien el trasero y quizá un poco de la cara.

     

    Corremos por la discoteca. Yo trato de no perderlo pero hace rato que realmente no sigo al tipo, que no lo veo, si no los movimientos de la gente que genera al abrirse camino. Es curioso pero si en vez de correr empujando se parara de pronto y se escabullera tranquilamente realmente lo perdería.

    Maldigo mi alcoholismo, no veo bien. Todo va como a cámara lenta, con el objetivo distorsionando las imágenes que a veces me llegan a trompicones.

     

    Pero me mantengo pegado a él. Creo. Yo también empujo y arroyo, pero es que es la única forma de pasar.

     

     

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    Nos dirigimos a la salida y de pronto todo cesa a mi alrededor. La gente ya no se agita ni cae ni se aparta bruscamente. Maldigo mi suerte.

    Me estoy girando para buscar al tipo entre la gente cuando unas enormes manos me aferran por los hombros.

    Son dos porteros de la discoteca. Mis intentos por zafarme son inútiles y que soy detective de la policía no parece importarles.

    Finalmente doy con mi cabeza en el suelo, fuera, en la calle.

     

    -         No volváis aquí o tendremos que daros una lección.- grita uno de los porteros a mi espalda

     

    Habla en plural. Giro mi cabeza y veo al tipo en el suelo a escasos metros de mi. Me mira.

    Nos levantamos y reanudamos la carrera.

     

    Joder no puedo con mi alma.

    Afortunadamente el tío es grandote y lento, yo soy más rápido, no esta noche claro, pero logro no perderlo de vista, no esta vez.

     

    En un callejón solitario disparo al tipo, al suelo en realidad, tratando de que la bala se estrelle cerca de sus pies, quiero darle una buena razón para que pare.

               

    -         ¡Quieto!

     

    Es gabacho, pero no tonto y se para. Me acerco y lo esposo.

     

    -         Por hacerme correr así te has ganado un vale descuento para chuparme la hemorroide.

     

    Le doy un buen puñetazo en el estómago y cae de rodillas tosiendo. Ya lo tengo como quería. Ahora empezaremos a interrogarlo.

     

     

    Son casi las cinco de la mañana y tras una dura sesión hemos llegado a su puto apartamento que resulta que no estaba lejos.

    Le he tenido que dar duro e incluso le he estado a punto de volar una rodilla, entonces ha cantado como un pajarillo francés.

    Me ha contado lo de las drogas, lo de los taladros, los sesos... un puto chiflado. Dice que son tres, que necesitan comer los sesos de la gente, dice que se comen el cerebro una vez hecho puré de la gente, que tras deshacerlo meten pajillas y sorben.

    Joder. Casi me hace vomitar.

     

    Según dice usan generalmente a una mujer para seducir a varones en discotecas y bares periféricos, luego ella los droga y lo llevan a un descampado, donde le rajan la garganta para que muera. No sienten nada. Dice. Luego les taladran el cráneo y tras pulverizar sus sesos se los comen, beben, en realidad. Tras eso incineran el cadáver con gasolina y los huesos los entierran.

    Dice que nunca permanecen más de dos semanas en el mismo sitio. Que nunca dejan de viajar.

     

    Pero algo no cuadra. Niega haber matado a mis víctimas y asegura que nunca los cogen porque ellos incineran y entierran sus víctimas... no sabe de dónde salen las otras víctimas... eso dice él. No sabe nada de las víctimas francesas ni de las demás, dice que ellos nunca dejan pruebas.

    Y sin embargo reconoce que me vio en la escena del crimen el otro día. Hay algo que no me cuenta, no importa, allá él.

     

    Me lleva al piso, pido refuerzos y lo hago subir. No puedo esperar a que lleguen, necesito subir y acabar con esta puta pesadilla de una vez.

     

    Cuando abre la puerta un escalofrío tan fuerte como para querer partirme la espalda me golpea y por un momento vacilo. No entres. Me digo.

     

    En el sofá de cara a nosotros hay un tío al que le falta la cabeza y un brazo entero, seccionado a la altura del hombro. Hay sangre en todo el sofá y a su alrededor.

     

    Por alguna razón pienso que debí haber llamado a Noelia, mi ex. Pero ahora ya es tarde para eso. Entramos.

     

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    Y mis sesos acaban redecorando la habitación.>>

     

    December 01

    NO SON MÁS QUE CUENTOS (1º de 2)

     
     
     

    Wolf

     
     
     
     

    Mi abuelo me contaba a menudo una historia; la historia sobre la llegada de nuestro pueblo al valle. A él se la había contado su abuelo y a éste el suyo...

     

    Mi abuelo me decía que nuestro pueblo llegó al valle tras mucho andar y padecer; que el viaje fue largo y duro, pero que mereció la pena. El valle era lo que siempre habíamos buscado, nuestra tierra prometida. Un buen sitio donde establecernos por fin.

     

    Vinimos desde el Este.

    Lo que no sabíamos es que desde el Oeste había llegado otro pueblo, a la vez que nosotros, también tras mucho padecer.

     

    Pronto comenzaron las disputas, las peleas... el valle era demasiado pequeño para los dos pueblos, o tal vez no lo fuera, tal vez fuera que las personas eran demasiado pequeñas para entender y aprovechar la situación.

    Nadie estaba dispuesto a volver por donde había venido, no tras tanto padecer.

     

    El caso es que las batallas se sucedían y ambos pueblos se desangraban en una fútil lucha sin fin. Ya fuera en el campo de batalla o en escaramuzas, lo mejor de cada pueblo se iba perdiendo por la mano de los hombres.

     

    El líder de nuestro pueblo por aquel entonces era un poderoso chamán  que manejaba la magia de los espíritus del bosque.

     

    Una noche cruzó el río, subió a la Colina del Destino, desde donde divisaba ambos poblados y todo el valle, e invocó al espíritu del lobo. Aquella noche había salido con su hijo recién nacido en brazos y lo subió con él a la colina.

     

    Conjuró el poder del Lobo, su rabia, su furia, su astucia. Y le suplicó que defendiera su poblado de los invasores, de cualquier fuerza enemiga. Y a cambio le prometió un sacrificio de Sangre y Dolor cada veinticinco años.

     

    De entre la espesura del bosque apareció un lobo, un lobo de pelaje negro y ojos rojos. Se miraron y el jefe realizó entonces el sacrificio más grande que un padre pueda hacer.

    Bajó de la colina, solo. Atrás dejó a su hijo. Ofrecido al lobo.

     

    Dos noches después hubo Luna llena. Y del poblado enemigo llegaban gritos y lamentos, llantos y alaridos.

    Tan sólo un chico logró llegar hasta nuestro poblado, pero las heridas de su vientre y pecho, provocadas por mordiscos y enormes garras lo mataron a los pocos minutos. Lo único que dijo fue “Lobo”.

     

     

     

    Y así tras tantos, tantos años, nuestro pueblo permanece tranquilo en el valle, seguro frente a todo ataque, frente a los intrusos. Pero cada veinticinco años el Lobo regresa y se cobra su sacrificio, de Sangre y de Dolor. Pero lo aceptamos, es un precio razonable a cambio del bienestar de todo el pueblo.

    Este año toca. Este año esperamos la llegada del Lobo.

     

    Me decía mi abuelo que el Lobo se llevaba siempre al habitante más joven, es decir al chico o chica que hubiera nacido en último lugar el día de Luna llena que llegara. Que si mal no recuerdo es la tercera Luna llena del año.

     

    -         Pero abuelo, es sólo un cuento para niños, ¿no?

    -         No hijo no, es verdad. Y dentro de dos meses vendrá.

    -         ¿Y a quién se va a llevar abuelo?

    -         No lo sé pequeño, no lo sé...

     

     

    Pasaron los dos meses. Era la noche de la tercera Luna llena de aquel año.

    Todos se encerraron en sus casas aquella fría noche, realmente fría.

    A mi ya se me había olvidado la historia del lobo que me había contado mi abuelo. Hacía más de un mes que había muerto y no había vuelto a pensar en ella. Ahora que mi hermano acababa de nacer tenía que ayudar en casa; solía salir a recoger ramas caídas por los alrededores del bosque, pues aún era pequeño para empuñar el hacha.

     

     

    Aquella noche mis padres estaban muy nerviosos y preocupados, una sombra había ennegrecido su semblante. Nos encerramos todos en el salón con la chimenea con un gran fuego. Mi padre tenía la lanza preparada. Y mi hermano pequeño no dejaba de llorar. Nada lo consolaba para mayor desesperación de mis padres.

    Entonces les hoy decirlo.

     

    -         Es la noche y nuestro hijo es el más joven. Va a venir a por él.

    -         ¡No! ¡Mi pequeño no!

     

    Hablaban de mi hermano.

     

    El Lobo es una fuerza incontrolable, irresistible. La puerta le duró solo dos o tres golpes de sus enormes garras.

    Aún lo recuerdo, casi como si hubiera ocurrido ayer mismo.

    No era un lobo corriente. Este se erguía sobre sus patas traseras y era más alto que mi padre y más fornido. De un espeso pelaje negro como la noche sin estrellas ni Luna, que le cubría todo el cuerpo. Grandes garras y grandes dientes. Y sus ojos. Recuerdo sus ojos y aún me asustan. Brillaban con un rojo más intenso que el del fuego. Al derribar la puerta entró el frío de fuera con él. Parecía que manejara los elementos.

    Mi hermano no dejaba de llorar. Era como si presintiera su final.

     

    Mi padre lo enfrentó con su lanza, e incluso se la clavó, no en vano era un gran guerrero. Pero como ya he dicho, contra el Lobo no hay oposición. De un solo zarpazo abrió el pecho de mi padre que cayó muerto en la otra pared de la sala, donde salió volando del golpe.

    Mi madre aterrada huyó con mi hermano en brazos a la otra habitación.

     

    Yo me acerqué llorando a mi padre, a lo que quedaba de él.

    Recuerdo el grito desgarrador de mi madre desde la otra habitación. Y que entonces mi hermano de pronto, dejó de llorar.

     

    Aquel enorme monstruo salió corriendo por donde había venido, esta vez usaba sus cuatro patas.

    Los vecinos no se acercaron hasta la mañana siguiente. Y una familia, que había sido muy amiga de la mía desde siempre, me adoptó.

     

    Aquella noche el Lobo me lo arrebató todo. Mi padre, mi madre y mi hermano.

     

    Desde entonces, y en contra de los deseos de mi padrastro, me he preparado para vengarme, para evitar que se repita. Dentro de dos noches la Luna saldrá completa. Dentro de dos noches él regresará y acabaré con esto de una vez por todas.

     

    -         Cariño tengo miedo. No quiero que mueras tú también. Bastante malo es que nuestro hijo sea el más joven del pueblo.

    -         No temas. Ya te he dicho que mi hijo no será el Sacrificio de Sangre y Dolor. No esta vez.

    November 30

    Lo que guarda mi cabeza (2)

     
     
    CAPITULO SEGUNDO
     
    Murder_in_Neon_by_Belle_Art
     
     

    <<A las dos horas llega el informe. Puntual. Formal. Lo que se puede esperar.

     

    Pobre pringao. Me pregunto que se sentirá al tener que trabajar con el cabrón que te puso los cuernos. Y ni siquiera fue un buen polvo.

     

    La victima, Vanesa Gutiérrez Alcoy, de nacimiento; en realidad ahora se llamaba Manolo Gutiérrez Alcoy, que asco. Un puto travelo.

    Me pregunto si es relevante y lo anoto en el cuaderno que siempre me acompaña, para una futura reflexión y análisis. Quién sabe, puede que se trate de un homófobo pirado.

    Continúo leyendo el informe.

    Varón, raza blanca, edad, bla bla bla.

     

    Voy a lo interesante: la causa de la muerte fue el desangramiento por un preciso corte realizado en el cuello que le seccionó la arteria aorta; la víctima no pudo resistirse pues estaba drogada. Aún no han identificado el agente...

    Tras su muerte le fueron practicados tres agujeros en la cabeza con un taladro, broca del tres. Acto seguido le fue extraído todo el cerebro.

     

    Genial.

     

    Lo vuelvo a leer.

     

    Descuelgo el teléfono y llamo al pringao que me ha mandado esta mierda.

     

    ...

    -         ¿Cómo coño le extrajeron el cerebro por tres agujeros?

    -         Cuando lo sepa te lo diré por escrito, no vuelvas a llamarme hijo de ...

     

    Me está bien empleado.

     

    Con las manos vacías y la cabeza llena de mierda me voy a dormir. Mis pastillas de siempre, las pesadillas de siempre.

     

    Al día siguiente identifican pelos de una mujer en la ropa del muerto, es un milagro que la lluvia no se los llevara... puto clima... puto calentamiento global.

     

                Han pasado tres días infructuosos en los que lo único interesante, aparte del polvo con la aún esposa del novato – Ese si ha sido un buen polvo, un polvazo- ha sido que entre los forenses han logrado explicarme como le sacaron los sesos al travelo.

    Parece que una vez muerto jugaron con él a bricomanía. Le hicieron los tres agujeros y luego le fueron metiendo unas brocas más largas y delgadas por los agujeros que le fueron destrozando la masa gris. Le convirtieron los sesos en “puré de sesos”. Putos locos.

    Ya sabemos la causa de la muerte y el móvil, robo de puré de sesos, nos falta saber para que querían el puré. Pero menos da una piedra.

     

     

     

     

    Tres días más veinte horas tras el primer “puré-cidio”, como lo han empezado ha llamar, han encontrado otro cadáver. Esta vez en un piso. Genial. No podré fumar.

     

     

    Es reseñable la dejadez de los asesinos por evitar dejar pistas. Tampoco les costaría mucho eliminar a los cadáveres, por asco no creo que sea, después de lo que les hacen en los sesos...

    Pero ahí está, tal y como lo dejaron. Ni se han molestado en quemarlo. Ya no hay interés en este mundo, por nada, ni siquiera por hacer un crimen bien hecho. Que asco, joder.

     

    Era en un segundo piso de un edificio a las afueras, a tan sólo kilómetro y medio del anterior asesinato. El asesino  o los asesinos, yo sospechaba de varios, al menos dos, no debían andar muy lejos y debían ser aún menos listos.

     

    Es increíble la cantidad de sangre que puede un corazón impulsar por la aorta hasta que se muere. Al menos cuatro litros del tipo estaban por el piso. Y habían alcanzado casi todas las habitaciones. Al entrar los chicos de la forense lo habían dejado todo perdido. Todo lleno de huellas y pisadas rojas. Que truculento. He visto pelis gore menos rojas.

     

    En fin. Todo apunta a que ha sido la misma mujer. Esta vez no había lluvia y la escena está llena de restos: pelos, perfume, piel, saliva... incluso media huella de un índice. Hoy debería jugar a la lotería.

     

    De nuevo un hombre, de nuevo desangrado previo “puré-cidio” de sesos. Hay dos copas  semivacías. La seducción como forma de drogar a la víctima, para luego matarla tranquilamente, tiene sentido. Lo anoto en mi querida libretita

     

     

    -         ¡¿Dónde está?!- reconozco al instante la voz del novato en el portal de la casa.

     

    Viene por venganza, tal vez para reparar su honor mancillado. Tranquilo chaval. No fui yo quién te deshonró, fue tu señora la que se me abrió de piernas, no la forcé. Tranquilízate o tu honor no será lo único que tendrás que repararte.

     

    -         ¡Soltadme!

     

    Al verme logra deshacerse de la presa de los dos guardias que lo retenían. Es increíble las fuerzas que da la ira... también el instinto de supervivencia.

    El novato le echa huevos. Nadie se interpone ya. Lo cierto es que todos esperan que me sacuda, me lo desean. Me lo merezco. Creo que yo también lo deseo. Que asco de vida, joder.

     

    -         ¡Tú!- Me señala con un dedo acusador, como si  él nunca hubiera roto un plato.

     

    Y se abalanza sobre mí. Pobre desgraciado. El suelo estaba demasiado resbaladizo como para cargar de esa forma. Se escurre y sale despedido contra el cuarto de baño.

    Todos miran para otro lado.

     

    Me alejo de la escena del crimen.

     

    -         Recoged esta mierda, joder.

     

     

    Me voy a mi casa tras pasar por el Mercadona de la esquina. Me he comprado algo para cenar, una cosa barata de esas individuales para el microondas. También una botella de JB, me acordé de que anoche acabé la que tenía.

     

    Tras cenar me siento delante del ordenata con la botella al lado. La noche promete ser larga y ya veremos al final quien permanece de pie...

     

     

    Casi media botella después “San Google” da con un artículo publicado en un periódico local francés. En el artículo logro entender dos cosas: asesinato, cerebro.

    Hago un “copia-pega” y me guardo el enlace.

    Le digo a la botella hasta mañana y me voy a sobarla.>>

     

     

     

     

     

     

    Ragnarok, una discoteca masiva de moda en Oviedo. Situada a las afueras, junto a un polígono industrial en proceso de abandono. La noche es muy fría, aunque no llueve, incluso se ven las estrellas... donde la contaminación lumínica lo permite claro.

     

    Marcos está de suerte. Una francesa cañón lleva toda la noche toreándolo y a él le encanta hacer de toro bravo.

    Ahora mismo se están dando el lote en el servicio de señoras.

     

                <<Joder que tetas tiene la guarra esta>>

     

    -         ¿Por qué no vamos a mi piso?- le susurra ella a la vez que le lame la oreja.

     

    Cinco minutos después él está en el asiento del copiloto pegándose una raya tremenda.

     

    Treinta  minutos después aparcan en un descampado en medio de ninguna parte.

     

    -         ¿Por qué te has retrasado tanto Segolene?- Pierre como siempre tan preocupado por su integridad...

    -         El pavo éste no quería chutarse antes que yo. Joder. ¡He tenido que mamársela!

    -         Bueno perdona, cariño, ya sabes que...

    -         ¡He vosotros dos! Hay cosas que hacer.- El que interrumpe es Bernard, un alemán que los acompaña, de hecho el fundador del grupo. Es siempre muy estricto con todo.

     

    Sacan al tipo, Segolene ya ni recuerda su nombre, han sido tantos...

    Le rajan la garganta y esperan a que muera. Sólo estaba inconsciente.

    Tras eso Bernard le practica los tres agujeros en el cráneo. Luego cambia la broca por otra más larga y delgada y le convierte los sesos en pasta, en una especie de jugo grisáceo.

    En eso se pasa casi una hora. No es un proceso rápido.

    Cuando abandonan el descampado de Marcos no quedan más que cenizas y huesos enterrados.

     

    En la intimidad de la habitación del apartamento que comparten los tres, Segolene y Pierre se susurran tras haber mantenido relaciones sexuales - Para él es una cosa y para ella otra-.

     

    (Conversaciones traducidas del francés)

     

    -         Te lo juro Pierre, cada día me tiene más harta, cualquier día lo mato...

    -         No hables así pequeña, sin él no seríamos nada. No lo olvides. Bernard nos reunió y nos hizo como somos, nos enseñó a cazar.

    -         Lo odio. Un momento, ¿por qué siempre lo defiendes?

    -         No lo defiendo es solo que...

    -         Sí lo defiendes y no le debes nada.

    -         Ya, oye. No te pongas pesada, esta noche no ¿vale?

    -         Claro como tú no tienes que prostituirte para que podamos comer.

    -         No digas eso. Ya sabes que no soporto verte en brazos de otro. Por eso siempre los mato, ¿ves? Así tu honor sigue sin mancillar.

     

     

    Él le dibuja una sonrisa que parece real, que de verdad siente que así arregla las cosas.

    Ella lo mira en la oscuridad de la habitación con sentimientos encontrados.

     

    Al otro lado de la pared Bernard duerme plácidamente ajeno al mal que ha engendrado...

     

    -         Tengo hambre Pierre...

    -         Tu siempre lo tienes cariño, anda duerme un rato, ya verás como...

    -         ¡Tengo hambre joder!

     

    Segolene se levanta de la cama y se viste.

    Al otro lado del tabique Bernard golpea la pared y grita pidiendo silencio.

     

    -         ¡Que te jodan Nazi!- le responde Segolene a la vez que sale por la puerta.

     

    La francesa de escasos treinta años sale a la fría noche, sale a buscarse algo que comer. Tiene hambre y con hambre no puede dormir.

     

    Se interna por los callejones en dirección al polígono industrial.

     

    Al rato un coche se le para al lado.

     

    -         ¿Te puedo llevar guapa?

    -         Deberías llevar cuidado con la gente que recoges de noche...

    November 28

    Lo que guarda mi cabeza.

    (basado en hechos oníricos) 

     

     

    CAPÍTULO PRIMERO

     

    <<Era una noche lluviosa.

    Joder, no sé por qué todas las historias detectivescas deben comenzar en una noche lluviosa, en un callejón, con un detective resacoso que se acerca esquivando las miradas de sus compañeros, con los que no se habla...

     

    Pero lo cierto es que todo esto, que en otra ciudad y con otro detective, no pasaría de ser meros tópicos; esa noche, en esa ciudad y conmigo de detective, era cierto.

     

    Es lo que pasa por vivir en Oviedo, supongo; si fuera murciano seguramente me estaría quejando del calor, ¿quién sabe?

     

    El callejón estaba en un barrio marginal a las afueras, colindando con un polígono industrial en periodo de abandono.

     

    -         Maldita crisis.- Escupo.

    -         ¿Cómo dice?- Me pregunta el novatillo de turno mientras no logra apartar la mirada del cadáver. Al parecer es lo suficientemente novato como para que nadie le haya hablado de mi aún...

     

    Ahí estamos, a los pies de un fiambre cuya sangre, que cubre una amplia extensión,  se licua por la lluvia... Le veo el corte en la garganta, pero tampoco es que necesitara verlo.

     

    -         ¿No lo sabes? Todo es culpa de la crisis... ¿Eres nuevo chaval?

    -         Si, sí señor. Me trasladaron hace una semana.- Trata de darme la mano y yo la recibo encantado. A la vez siento las miradas en mi nuca; si pudieran, hace tiempo que me habrían matado.

    -         ¿De dónde vienes chico?

    -         De Murcia señor.

    -         ¡Já! Genial.- Odio las coincidencias, me provocan ardor en la boca del estómago.

    -         ¿Ocurre algo señor?

    -         El cadáver, no presenta signos de violencia. Míralo, la ropa no está arrugada ni desremetida, los zapatos limpios, las gafas siguen en su cara...

     

    A nuestros pies Raúl sigue escudriñando el cuerpo, haciendo como que no nos oye, aunque yo sé que sí lo hace.

    Raúl es el forense destacado en esta ocasión. Lo cierto es que  me gusta más Marta, siempre me hipnotiza ese precioso pandero mientras busca y rebusca agachada, a veces incluso me premia con una bonita hucha y los días de suerte con un tangazo.

     

    -         ¿Qué tenemos Raúl?- En realidad ya sé lo que me va a responder, pero nunca está de más meter un poco el dedo en la llaga; además, así el nuevo empieza a entender a que atenerse...

    -         Como siempre tendrá el informe puntualmente disponible capitán.

     

    Percibo, sin necesidad de mirarle a la cara, la tensión del novato. Está claro que esperaba más cooperación.

    Nos separamos un poco y en voz baja satisfago su curiosidad no explicitada:

     

    -         Me tiré a su mujer...

     

    Y me vuelvo a meter en el coche. Al menos aquí no llueve.>>

     

     

     

     

     

    Suena el cerrojo de la puerta. Aún con ruido sería claramente audible, pero de hecho no hay ruidos en la casa; hace un rato largo que ya no los hay.

    Segolene ya lo tenía todo recogido y preparado. Aunque le habría gustado no estar allí para cuando volviera Pierre.

    Ahora tendrá que matarlo, y eso le entristece. No es que le quiera especialmente, no más de lo que quieres un cojín que te ha acompañado durante años... pero incluso cuando vas a deshacerte del cojín sientes melancolía al recordar tantos momentos juntos. Aunque algunos fueran malos, muchos...

     

    Se mete debajo de la cama tratando de no hacer ruido y de que no asome nada.

    En la oscuridad de la habitación, debajo de la cama, en el silencio de las cinco de la madrugada, Segolene escucha los pasos de su compañero. Tras tantos años ya le son claros como el sonido de una sirena de policía.

    Pero entonces algo ocurre, algo inesperado. Oye otra voz, una voz de hombre, una voz desconocida. No entiende de que hablan pero por la entonación supone que es por el cuerpo de Bernard. No tuvo tiempo de quitarlo del sofá.

     

    Entonces su mente vuelve instintivamente al frío metal que aprieta su mano derecha.

    La pistola.

    Amartilla el mecanismo despacio y logra pasar desapercibida gracias a la nerviosa conversación del salón. También oye ahora a los dos hombres andar por el salón. Segolene supone que lo están recorriendo, buscando la cabeza y el brazo de Bernard.

     

                <<Maldito bastardo nazi>>

     

    You__re_A_Bloody_Mess_by_monkeydisease

     

    Piensa Segolene llena de ira relamiéndose de gusto rememorando como le succionó el rico jugo hace algo más de una hora...

     

    La puerta de la habitación, que hasta entonces había permanecido entornada, se abre y la luz se enciende. Desde la protección de la cama ve los zapatos de Pierre en el umbral.

     

    <<Recuerda, no le dispares a la cabeza, no le dispares a la cabeza, no le dispares a la cabeza...>>

     

    Adelanta el arma y se dispone a disparar en cuanto Pierre se acerque a ver los restos de Bernard, colocados estratégicamente ante la cama...

     

    Pero algo sucede entonces, el otro hombre se adelanta y se agacha. Está en cuclillas y aún no se ha agachado lo suficiente como para ver bajo la cama.

     

    Segolene duda.

     

    Pierre se acerca también y esté si se agacha y sus ojos se cruzan.

     

    Entonces la detonación la ensordece. Pierre cae con la mano en el abdomen.

    El otro individuo se levanta y salta sobre la cama.

    Segolene aturdida se arrastra fuera de la cama a la vez que el otro dispara sobre la cama. Una bala le pasa rozando la cara. Pero no le acierta.

     

    <<No le dispares en la cabeza, no le dispares en la cabeza...>>

     

    Se gira desde el suelo y dispara.

     

    La sangre con un suave tono grisáceo mancha la pared sobre la cama y las sábanas de la cama.

     

    (Conversaciones traducidas del francés)

     

    -         ¡Joder! ¡Segolene! ¿Te has vuelto loca?- Pierre salta sobre ella y la desarma.

    -         ¡Suéltame cabrón! ¡Suéltame!

    -         ¡¿Pero qué coño te pasa?! Te traigo la cena y descubro que has matado a Bernard, ¡y me disparas!

    -         ¿Qué? ¿Cómo?

     

     

    A los diez minutos ya se han largado del apartamento. A lo lejos oyen las sirenas. La canción de fondo de siempre.

     

    -         Perdóname cari, cuánto lo siento, ¿cómo iba a saber yo?...

    -         Calla y conduce. ¡Joder cómo duele!

    -         Al menos ya no sangras ¿no?- Ella lo mira desde el espejo retrovisor.

     

    Segolene conduce el coche del otro hombre mientras Pierre se presiona la herida en el abdomen. Por un segundo retira el paño de cocina que le sirve de improvisada sutura y ve que la herida efectivamente ya no sangra.

     

    -         ¿Me quieres explicar qué coño hacías bajo la cama? ¿¡Y por qué me has disparado!? Aargh.

    -         Yo... cari... yo, creí que venías a matarme...

    -         ¿Matarte? Pero si eres mi vida cielo mío.

     

    Segolene detiene el coche. Pierre se incorpora y descubre que están en un descampado. No hay luces. No hay nadie.

     

    -         ¿Por qué paras?

    -         ¿Sabes qué? He descubierto que cortando la cabeza puedes acceder mejor al cerebro y no necesitas hacer esos ruidosos agujeros con el taladro de los huevos.

    -         ¿Qué haces cariño? Vamos sigue conduciendo. Ya me lo contarás luego.

    -         Tengo hambre Pierre.

    -         ¡No la tendrías si no hubieras desparramado la cena por toda la habitación jodida lunática! Llévame a un puto hospital, maldita sea.

    -         No.

    -         ¿No?

    Segolene se baja del coche, abre la puerta de atrás y con un cúter le abre la garganta a Pierre. Espera que se desangre entero y cena.

    November 23

    Deseo

     
     
     
     
     
     

    “Deseo”

     

     

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    Y aún, después de tanto tiempo, de tanto, aún, eres mi primer y último pensamiento cada día.

     

    Y lo curioso de todo es que no es amor, como tú misma dirías, “esto no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión”.

     

    Y sé que no eres mi pingüina, nunca lo pensé y nunca intenté que lo fueras.

     

    Y sin embargo aquellas palabras que me escribiste me mortifican cada día, porque quiero decírtelas a solas, en la confianza de la alcoba, del lecho compartido; y es que sobretodo te garantizo que si no te pido que seas mía me arrepentiré por el resto de mi vida, porque sé que estás hecha para mí.

    Incluso aquellas otras que me dijiste en aquel semáforo aún siguen resonando con un eco infinito y ahí seguirán me temo, hasta el fin de mis días; o hasta que me sacies esta sed que siento... cuando tu boca sea mía, tus manos me cojan, cuando tu piel y la mía no sepan cual es cual...

     

    ¿Amor? No sé que es eso, nunca lo he sabido y no sé si algún día lo sabré.

    ¿Deseo? Deseo es tu nombre en mi boca.

    ¿Locura? Locura es el mío en la tuya.

     

    Y esto no es más que puro deseo carnal, vísceral, físico, desenfrenado y alocado.

     

    Te deseo.

     

    Y lo curioso es que no deseo tu cuerpo... deseo tu mente, tu mente unida a tu cuerpo. Deseo descubrir si lo que imagino es verdad, aunque en el proceso enloquezca de placer.

    Deseo someter la bestia que guardas y domesticarla, enseñarle unos trucos, y jugar. Jugar día y noche. Hasta que las horas parezcan minutos, los días horas y el mañana decida por nosotros...

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    Los tres jinetes

     
     
     
     

    “Los tres jinetes de la desolación”

     

     

     

    Riders_in_the_Sunset

     

     

    Lo que quiero decirte es que te estoy muy agradecido.

    Gracias.

     

    Sé que lo notaste, que algo me pasaba, que había una sombra en mi mirada, que ocultaba un secreto, que algo me atormentaba. Traté de contártelo, de dejarlo salir, de pedirte ayuda, de compartir la carga; pero no lo hice.

     

    Y ahora después de que me ayudaras quiero sincerarme, porque ahora lo necesito, necesito que sepas cuanto has hecho por mi, cuanto significas para mi y que si no es por ese rato que me regalaste, no estaría hoy aquí...

     

                Supongo que alguna vez has sentido el acoso de lo que yo llamo “Los tres jinetes de la desolación”.

     

    Estaba hundido, abatido, sólo, desesperado, abandonado y desahuciado por mí mismo.

    Era como pasear en un invierno nuclear postapocalipsis, rodeado de zombis que me perseguían para intentar herirme, que me acosaban. Y podía correr, pero no esconderme. Yo era el único ser humano vivo, ¿sabes qué se siente cuándo estás sólo, sin poder hablar con nadie, sin que nadie te ayude, sin importarle a nadie?

     

    Pero lo peor era por la noche, cuándo llegan las horas en que no hay luces, en que el frío te envuelve, los sonidos se silencian y parece que la fuerza de tus pensamientos te va a dejar sordo. Cuando el único refugio hasta el medio día del día siguiente es tu cama. Y en ella me refugiaba y me sumergía bajo las sábanas y mantas buscando una protección y seguridad que nunca encontraba, más bien todo lo contrario. Lo que quería que fuera mi refugio, se convertía cada noche en mi prisión.  Sin poder salir de ella, dentro de ella sin desear nada más que escapar.

    En la quietud de mi celda me asfixiaban mis pensamientos y era entonces cuando acudían ellos, los tres jinetes: soledad, locura y desesperación.

     

    Se introducían silenciosamente en mi cuarto, ignorando la puerta cerrada con llave. Se deslizaban subversivamente hasta mi cama y me rodeaban. Yo me escondía en lo más profundo que podía y aferraba las sábanas para no dejarlos entrar. Pero era inútil, siempre acababan entrando y con sus hirientes sonrisas me miraban y con susurros maliciosos me hablaban al oído, a veces de uno en uno, otras todos a la vez.

    Soledad, locura y desesperación.

     

    Me decían cosas. Me hablaban de sitios, de hacer cosas, de emprender acciones sin retorno, sin salida...

     

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    Y cada noche los combatía y... y al final les prestaba oídos atentos, oídos de un desolado.

     

     

    Pero un día la puerta de la habitación se abrió sin previo aviso, de repente; y la luz del pasillo lo inundó todo, pero era una luz clara, no agresiva para mis ojos.

    Los jinetes se desvanecieron sin  dejar rastro y en el portal estabas tú, que curiosamente sólo pasabas por aquí; que nada sabías de mi prisión, que nada pretendías más que pasar a saludar...

     

    Pero ahora puedo dormir tranquilo, al pie de mi cama tengo una manada de lobos que vigilan, que no permiten que ningún caballo se acerque...

     

     

     

     

    "Cinco segundos"

    “Cinco segundos”

     

     

     

     

    -         Perdona, ¿está ocupada?

     

     

    Abro los ojos sacado de mi sopor playero por una preciosa voz, melodiosa y templada con cuerdas de arpas celestiales. Aunque me protejo con gafas de sol el astro rey me nubla momentáneamente la vista y sólo veo una mancha negra mientras, durante unas décimas de segundo, o quizá todo un segundo, me reincorporo en la hamaca donde dormitaba tratando de recuperarme de la juerga de la noche anterior. A la vez que me enderezo me quito las gafas en un vano intento de aclarar mi visión.

     

    Ante mi se agacha una figura, de mujer obviamente, por la voz; aunque también puedo distinguir una melena corta que le llega hasta los hombros.

     

    Progresivamente recupero mi función visual y voy descubriendo que un ángel me habla...

     

    Estoy en el caribe, donde me fui hace un par de semanas para escapar de todo, de mi aburrida y asfixiante vida, de mis obsesivos padres, de mis decepcionantes amigos, de mi infructuoso trabajo...

    Aquí todo son mulatas o semimulatas; me explico, las que no son mulatas autóctonas son mujeres que se convierten en semimulatas a los dos o tres días, el Sol es lo que tiene, que en seguida te pone moreno. Incluso yo he cambiado mi “moreno flexo” de la oficina por un saludable moreno total, bueno, casi total...

     

    Pero esta mujer que tengo ante mi aún tiene la piel pálida, como si de una rusa venida directamente desde el Kremlin se tratara. Yo lo primero que pienso es que se trata de un ángel que ha venido, quizá, a darme una noticia, como que he muerto y estoy en el paraíso... pues eso pienso cuando mis ojos topan con los suyos.

     

    Pero antes de eso le recorro el cuerpo, empezando por las piernas. Esas largas y delgadas piernas tan blancas como la nieve virgen, cuya palidez destaca aún más al llegar a la braguita del bikini de color naranja intenso. Toda su piel es tersa y perfecta, rematada con el atractivo justo que otorgan algunos lunares sabiamente localizados, como si el mismo Eros los hubiera pintado con un delicado pincel de deseo.

    Las nalgas, el ombligo, pozo de deseo donde deseo de inmediato hundirme. Las manos finas y proporcionadas, suaves como la seda misma, de apurados trazos.

     

    Su pecho se mueve rítmicamente subiendo y bajando acompañando la respiración de forma casi imperceptible. Pero lo suficiente para marcarle a mi corazón un nuevo ritmo. El del deseo. Y mi pulso se dispara, la garganta se anuda, el sudor se convierte de pronto en frío en mi frente, a 38º a la sombra, mi pie izquierdo delata mi turbación con un espasmo que raudo disimulo mediante el movimiento de sentarme en la hamaca mirándola y bajando los pies al suelo; no se ha dado cuenta, creo... espero.

     

    Por fin alcanzo su cara. Es la cara que deben tener los ángeles. Con las facciones suaves, nada tiene en exceso, todo bien puesto, un precioso lunar en su mejilla derecha; sus mejillas sonrosadas y ligeramente prominentes; su piel suave y pálida me llama, parece pedirme, suplicarme que la toque, que la roce, que comparta con ella un momento de íntimo contacto.

     

    Sus ojos, sus verdes pozos de sueño me muestran todo lo que siempre he querido, lo que siempre he deseado, buscado. Y me pierdo en ellos y ella se turba pero no me importa.

     

    Se endereza y el cabello se le mueve como si un mar de hilos de oro puro se agitara y yo creo navegar en su tormenta y deseo naufragar, caer a ese mar dorado y hundirme y saber si huele también como deben oler los ángeles o si es mejor aún.

     

    -         ¿Cómo dices?

    -         ¿Qué si está ocupada la hamaca?- ella señala la hamaca contigua a la mía en la que tengo la mochila.

    -         O, no. Perdona.- retiro mis cosas y ella se instala.

    -         Gracias.

     

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    Definitivamente he encontrado lo que siempre he buscado. Su voz me fascina, me habla en un lenguaje hasta ahora desconocido para mi. Me lleva a experimentar unas sensaciones que no podía siquiera imaginar.

     

    Y soy consciente de que no es un ángel.

     

    Y lo sé por que va a ser la mujer con la que voy a pasar el resto de mi vida. Y por vez primera no me tiembla la voz y sé exactamente que pasos dar, que decir, que hacer.

     

    Es el momento que he estado esperando toda mi vida y se que estamos hechos el uno para el otro y solo falta que ella también lo sepa, o quizá también lo sabe ya...

     

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